En la marcha deportiva no hay una velocidad buena o mala. La que realmente cuenta es la tuya, ya que un kilómetro recorrido es un kilómetro superado. De todas formas, aprender a caminar más deprisa te hará más fuerte y te permitirá perder peso a la vez que fortaleces tu capacidad pulmonar.

¿Cómo se puede caminar más rápido?

Trabajar el movimiento de los brazos, te permite repartir el esfuerzo entre las piernas y la parte superior del cuerpo.

Como si fueran un metrónomo, los brazos marcan el ritmo de la sensación de marcha rápida y el de la respiración. Con la práctica, enseguida te darás cuenta de un segundo efecto positivo: ¡Cuánto más mueves los brazos, más rápido caminas!

 Caminar con los brazos hace trabajar a los oblicuos y adelgaza la cintura, ya que gastas más energía si mueves los brazos durante la sesión de marcha. Si tu objetivo es hacer deporte para reafirmar los brazos, es ideal.

¿Cómo ejecutar correctamente el movimiento de los brazos?

1. Al principio: el brazo forma un ángulo recto

El brazo se dobla a 90º. Los hombros tienen que estar relajados y ni demasiado arriba ni demasiado abajo. Los puños cerrados, pero no apretados.

 2. Los brazos se mueven de delante hacia atrás

Haz luego un movimiento de balanceo, de delante hacia atrás en el sentido de la marcha, guiado por los codos.

Durante este movimiento, los brazos pasan de manera natural por el centro del cuerpo. La trayectoria de las manos tiene que estar bien marcada: Las muñecas no tienen que bajar más allá de la cintura ni sobrepasar las caderas.

Sobre todo, la mano nunca tiene que subir más arriba del esternón, ya que esto ralentizaría el ritmo de la sesión de marcha deportiva.

3. ¡No te olvides de los hombros!

Cuando domines el movimiento de los brazos, trata de movilizar los hombros para propulsar la marcha. De lo qe se trata aquí es de desplazarlos hacia atrás todo lo que puedas.

Con las piernas, hay 2 maneras de ir más deprisa:

1. Aumentar la frecuencia de los pasos

Procurando mantener un buen desarrollo de la pisada, aumenta el número de pasos y coge más impulso con los dedos de los pies para propulsarle hacia delante con más potencia. Atención, el músculo tibial anterior va a trabajar aún más de lo habitual, así que hay que calentarlo bien. Empieza la sesión con una marcha fundamental de unos minutos y luego camina apoyándote sobre los talones durante unos metros. Esto hará que tu tibial anterior esté preparado para seguirte. Si te duelen las tibias, estíralas con este ejercicio de estiramiento del músculo tibial anterior.

2. Aumentar la amplitud de los pasos

Si alargas el paso, te vas a sorprender. Esta técnica va a hacer que trabajes más a nivel cardíaco, así que si sientes que pierdes el aliento al dar una mayor amplitud a tus pasos, vuelve al ritmo con el que te sientes cómodo. Para aumentar la amplitud de los pasos, ayúdate de las caderas. Tienen que permanecer estables y seguir el movimiento de las piernas. Con esta técnica también desarrollarás más rápidamente los músculos de las nalgas y la parte posterior de los muslos.

Incorpora el entrenamiento fraccionado a tus sesiones

El entrenamiento fraccionado consiste en alternar las fases de marcha deportiva rápida con otras fases lentas. Si ya eres capaz de caminar una hora sin parar, puedes incluir unas 3 o 4 fases de 5 minutos de marcha acelerada. De este modo mejorarás tu resistencia. Poco a poco, comprobarás que eres capaz de caminar más deprisa, durante más tiempo, ¡Y sin perder aliento!

¡Esperamos que os haya gustado esta publicación! ¡No dudéis en dejarnos vuestro comentario!